Los Wandjinas: y las pinturas rupestres extraterrestres en Australia

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Los Wandjinas son representados comúnmente con plumas o auras luminosas.

Los aborígenes australianos son una sociedad cazadora primitiva. Objetos encontrados en varios lugares sugieren su presencia desde 174.000 A.C. Según las creencias de los indígenas, Los Wandjinas fueron los creadores del mar, de la tierra y de todos sus habitantes.

Las enigmáticas pinturas rupestres  llegan a medir hasta seis metros de altura. Sus rostros son blancos con cabezas muy grandes y están rodeadas por uno o dos semicírculos. Se localizan en la región de Kimberley, una zona remota muy poco poblada y visitada que cuenta con grandes ríos y magníficos paisajes de tonos rojizos.






Los aborígenes nombraron a estas figuras como «wandjinas«, y aseguran que no fueron realizadas por sus antepasados, sino por los propios seres a los que representan las pinturas rupestres, seres que descendieron a la Tierra en tiempos remotos. 

Los «wandjinas» fueron los seres que trajeron a la civilización y prosperidad al igual que otros dioses de otras culturas, su símbolo era una serpiente. 

En estas pinturas aparecen figuras de seres que llevan sandalias (los aborígenes siempre han ido descalzos), y el número de dedos de las manos y de los pies varía de 3 a 7.


De todas la figuras destaca la representación de un hombre vestido con una túnica de color rosa y un círculo doble rodeando su cabeza. También aparece con una especie de inscripción con 6 letras o números escritos en un alfabeto totalmente desconocido.


El  orígen de estas figuras llama la atención por una de las leyendas aborígenes que cuenta que una vez se libró una terrible batalla en Uluru durante el Tiempo de los Sueños, cuando un pueblo conocido como Los Hombres Serpiente , atacó para dar muerte a los pueblos que habitaban la zona. Bulari  la Diosa madre de la Tierra, logró vencerlos con una nube de gases letales, y muchos de esos Hombres Serpiente, permanecen encerrados en una prisión bajo el Uluru, el punto más sagrado de toda Australia, más conocido por el nombre de AYERS ROCK, una enorme colina de granito que cambia de color durante el día y asombra a cuantos la visitan, por constituir una de las maravillas del mundo mineral.

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En  otros de los puntos sagrados de los aborígenes australianos, también se libraron duros combates entre el Dios del Sol, que llegó del cielo en una nave y el Dios de la Tierra. Los vestigios de estas luchas quedaron reflejados en los extraños monolitos y formas que se encuentran diseminados por toda Australia.

Otra leyenda habla de una raza de gigantes que vivía en Australia, y su altura alcanzaba en algunos casos los 5 metros. En mayo de 1970 fue descubierta una huella de un pie humano de 59 centímetros de largo por 18 de ancho. Una impresión en yeso se puede ver en el Mount York Natural History Museum en Mount  Victoria.

Hachas de mano, mazas, cuchillos y otras herramientas, cuyo peso oscila entre los 5 y 16 kilos han sido localizados en excavaciones en las Montañas Azules de Nueva Gales del Sur. Estas herramientas sólo pudieron ser fabricadas y utilizadas por gentes de estatura y fuerza descomunal, seres con una talla el doble de la de una normal.





Datación de Fósiles

En un inicio se pensó que no se podría datar la antigüedad de las pinturas debido a que la prueba del carbono 14 sólo es válida para material orgánico. Fue por casualidad que el arqueólogo Grahame Walsh, viera un nido de avispas fosilizado encima de uno de los «wandjinas» mientras observaba dichas pinturas.

Walsh volvió a Kimberley en 1996 junto a  Richard Roberts, un geólogo especializado en la lectura de los granos de arena mediante Termoluminiscencia óptica, para poder analizar el avispero fosilizado y así tener una fecha aproximada de la edad de las pinturas. Gracias a este análisis, se pudo obtener la datación de los fósiles hallados por encima de la superficie de las pinturas con forma humanoide o «wandjinas»

Antes del análisis realizado por Walsh y Roberts, los arqueólogos habían estimado que la edad de las pinturas era de unos 5.000 años. Después del análisis se dató que los avisperos tenían 17.000 años. Walsh y Roberts dedujeron que la edad de las pinturas deberían ser mucho más antiguas que los nidos.

La datación de las herramientas descubiertas se fijó en unos 100.000 años y los restos fósiles se dataron con una antigüedad de 200.000 años, contradiciendo así lo que la ciencia dice sobre los primeros pobladores en Australia y su aparición que tenía como máximo un flojo de entre los 65.000 y 70.000 años de antigüedad.

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