Las misteriosas esferas de piedra en Costa Rica

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Las piedras esféricas varían entre los entre 0,7 y 2,57 metros de diámetro, y pueden llegar a pesar hasta 16 toneladas.

Las esferas de piedra de Costa Rica  son un grupo de más de 500 piedras esféricas en el sur de Costa Rica, descubiertas en los años 30 del siglo XX. Se conocen con el nombre de bolas de Costa Rica y son únicas en el mundo, por su perfección, número, tamaño, y fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2014, siendo el símbolo nacional del país, declarada por el Parlamento de Costa Rica.

 





Sus dimensiones van desde los 10 centímetros hasta 2,57 metros de diámetro y pueden llegar hasta las 16 toneladas en peso bruto. La roca que se utilizó para fabricar estas piedras es dura (granodiorita, gabro) y algunas de ellas son calizas.

Según estudios arqueológicos fueron colocadas allí entre el 300 a.C. y 300 d.C., en la zona descrita, donde también se data presencia humana unos 6.000 años a.C.


A primera vista, las bolas de piedra podrían pasar por piezas de arte moderno. Pero las esferas de piedra son, en realidad, piezas de la época precolombina cuyos orígenes siguen siendo un misterio.


Desde que esta piedra y otras 300 piezas similares fueron descubiertas cerca de la costa pacífica, ha habido todo tipo de teorías para explicar su utilidad. ¿Servían para comunicarse con extraterrestres? ¿Su ubicación corresponde al boceto de un mapa galáctico? ¿Provienen de los descendientes de la Atlántida?

Por su parte, el arqueólogo costarricense, Francisco Corrales, que ha estudiado el lugar durante más de 35 años. Dice que las piedras constituyen una puerta de acceso a los ancestros indígenas del país, olvidados durante mucho tiempo.





"En Costa Rica, existe el mito de lo blanco", explica Corrales quien añade que los costarricenses, a diferencia de sus vecinos en Centroamérica, rara vez se identifican con su herencia indígena. Afirma que las esferas han aportado una conexión tangible con el pasado.

"La gente cree que los indígenas de esta zona no alcanzaron el mismo nivel de desarrollo que Mesoamérica, o los mayas, etc. Las esferas de piedra comienzan a borrar esa idea".

Corrales estima que las esferas datan de entre el 400 antes de Cristo y serían obra de los mismos artesanos que crearon las miniaturas de oro en forma de mariposas, ranas y lagartijas que se exhiben en los museos de San José. Al igual que otros pueblos indígenas del continente americano, estos artistas habrían muerto después de la llegada de los españoles a finales del siglo XV e inicios del XVI.


Colgante de oro de mariposas en el Museo de Oro Precolombino, San José, Costa Rica

Los expertos señalan que estos monolitos se utilizaban para indicar el estatus social, pero también estudian posibles conexiones con el sol, las estrellas y el cielo. Aunque por ahora no existen teorías concluyentes.


Según la cosmogonía bribri (uno de los grupos étnicos más numerosos de Costa Rica) compartida por cabécares y otras etnias ancestrales de América, el dios del trueno Tara lanzaba estas esferas de piedra a los serkes (dioses de los vientos y los huracanes), con la ayuda de una inmensa cerbatana, para alejarlos de esas tierras.

Hay quien afirma que fueron los extraterrestres quienes las pusieron en la región costarricense, argumentando que el material del que están hechas: granito, roca sedimentaria y andesita, no se encuentra en la región.

Obviamente “son creencias basadas en la especulación”, dijo John Hoopes, antropólogo designado por la Unesco para evaluar si las esferas ameritaban ser sujetas a protección.





Según Hoopes, hay que buscar el origen de las esferas en las ancestrales técnicas de pulido inspiradas en la erosión natural de las piedras. Por lo que añadió:

“Los indígenas observaron cómo las fuerzas de la naturaleza pulieron las rocas y quisieron emularlo con sus técnicas”. Con el tiempo y la práctica, esto derivó en formas muy perfectas.

“Esta teoría aún no ha sido totalmente articulada y la evidencia que la apoyaría sigue siendo circunstancial”, aclaró.

La existencia de las esferas de piedra se conoce desde 1939, cuando la compañía bananera estadounidense Standard Fruit Company empezó a deforestar el delta del Diquís para cultivar plátano.

 





Desde 1970, las autoridades costarricenses protegen las piedras precolombinas y sus emplazamientos. Y en este sentido, la declaración de la Unesco adquiere mayor relevancia, en vista de dos proyectos (Una Presa hidroeléctrica y un Aeropuerto) que, de desarrollarse, podrían generar daños irreversibles en los asentamientos.


Muchas piedras similares a esta fueron destruidas en los últimos siglos, porque se sospechaba que guardaban tesoros antiguos.

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