El rayo de la muerte: ¡El arma perdida de Nikola Tesla para poner fin a las guerras!

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En un principio se pensó que el invento podría aplicarse en el campo de batalla, un rumor que también sirvió para atemorizar a las tropas enemigas. Nikola Tesla defendió siempre el valor científico de la obra, la cual serviría, según él, para mantener la paz mundial. Una paz basada en la potencia armamentística como defensa y no en el ataque.

«Mi invento requiere de una gran instalación pero, una vez establecida, es posible destruir todo lo que esté en un radio de 200 millas (322 km), ya sean hombres o máquinas invasoras»

Nikola Tesla

Tesla se declaraba pacifista y enemigo del racismo. En 1919 escribió que “liberar la energía del átomo podría no ser una bendición sino una maldición para la humanidad”. Confiaba en que el desarrollo del transporte aéreo y de las comunicaciones lograría evitar la guerra. A lo sumo, los futuros combates podrían llegar a convertirse en “un mero espectáculo de máquinas que luchan entre sí”.

Nikola Tesla expuso que su Rayo de la Muerte sería capaz de eliminar a un ejército a 300 kilómetros de distancia, como publicaba en julio de 1934 el New York Herald Tribune. El invento crearía una barrera alrededor de los países similar a la Gran Muralla China por lo que acabarían las guerras al no poder atravesar dicha barrera ni los aviones, tanques o soldados enemigos. 

Al mismo tiempo no sería posible emplear "El Rayo de la Muerte" como arma de ataque por lo complejo de las instalaciones requeridas. Dicho armamento tendría que ser instalado en una zona estratégica fija solo como defensa ante un ataque enemigo.





En 1924 surge un personaje llamado Harry Grindell Mathews, veterano de la primera guerra de los Boers, que proclama haber creado el Rayo de la Muerte que termina siendo una charlatanería tras una demostración ante el Ministro Británico del Aire. 

A pesar de ello Francia y USA se disputaban el “invento”. En los años siguientes no faltaron “inventores” que se proclamaba autores de ingenios semejantes, algunos incluso afirmando haber quemado maniquíes y uno que otro animal utilizado como cebo. En 1934 se conoció el caso de un tal Antonio Longoria, que aseguraba había sido capaz de “volatilizar palomas en pleno vuelo a 6 manzanas de distancia”. Quizá las manzanas habían sido ingeridas en forma de sidra, porque seguía sin haber pruebas de la existencia de estos rayos mortíferos. Y lo peor es que la IIª Guerra Mundial ya se venía por el pasillo.

El evento Tunguska


El evento de Tunguska fue una gran explosión que ocurrió cerca del río Podkamennaya Tunguska en la gobernación de Yeniseysk, Rusia, en la mañana del 30 de junio de 1908.​​

Aunque el proyecto del "Rayo de la Muerte" nunca llegó a desarrollarse, algunos sostienen que lo que realmente ocurrió en Tunguska fue algún tipo de prueba de un arma similar. En cualquier caso con la llegada de la Era Atómica se desvanecieron todos los proyectos de esos rayos de la muerte, rendidos ante el poder del átomo, tal y como Tesla lo había predicho en 1919. Desde ese momento el rayo de la muerte ha quedado confinado al reino de la fantasía y la ciencia ficción en películas como “Star Wars”, “Star Trek” y “El día de la Independencia”… por no hablar del universo de los videojuegos.

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